bu bambi
La banalización de la política en su máximo esplendor

Empecemos con unos datos duros. Facebook Argentina informó que el 90% de la población de este país con acceso a Internet tiene un perfil en esa Red Social, esto es, 23 millones de usuarios. De ellos, si restamos a los que tienen voto optativo o no votan (23%), nos quedan 17.771.000 de usuarios votantes, es decir que en Facebook circula el 55,3% del padrón, grosso modo.

Frente al cimbronazo de los resultados de las generales, las bases reaccionaron antes y mejor que los dirigentes del arco nacional y popular. Desde allí se dispararon una serie de campañas, acciones, encuentros y consignas, algunas más felices y otras menos, pero todas empujadas por el innegable aliento militante de base o ciudadano de a pie. En este contexto, se perfiló, en la maraña de discursos posibles, una línea discursiva que cristalizó en el #MacriNo, es decir, una campaña por la negativa y que asimismo otorga jerarquía superior al opositor y no al candidato propio, dado que insinúa que es una figura omnipotente frente a la que hay que plantar una resistencia cuasi hercúlea. Pero Macri no ganó la elección, la ganó Scioli, aunque no le alcanzaran los puntos para hacerlo en primera vuelta.

Este caos aparente, producto del ingenio y la garra de las masas panperonistas, sirvió para que la oposición lo capitalizara a modo de desesperación (“manotazos de ahogado”, “los kirchneristas están todos locos”).

Y la línea discursiva que primó, el temor (sin dudas genuino para quienes lo panfletizan), fue reabsorbido y devuelto a la arena pública mediante la banalización, en una estrategia tan increíblemente exitosa que hasta los mismos militantes de Scioli a veces se apropian ingenuamente de los memes y los reproducen.

Esta estrategia del miedo no puede ser la principal línea argumental y, mucho menos, la oficial, porque como bien demuestra el bloguero Adán de Ucea, la mayoría de los votantes no asimilaron las experiencias del pasado con las que se pretende equiparar a Mauricio Macri. Sumado a esto, una reciente encuesta demuestra lo que ya intuíamos: a casi un 59% no le resultan creíbles estas amenazas/comparaciones. En otras palabras, la gente no cree que Macri vaya a ser un retorno a los ’90, no cree que hará un ajuste salvaje, ni devaluará abruptamente, ni abrirá las importaciones, ni tomará deuda, etcétera etcétera. ¿Por qué es inverosímil cuando, por boca de los propios cuadros, esto es real?

Nuestra hipótesis de fondo: CFK se negó a plebiscitar su Modelo, apostando por un candidato intermedio y removiéndose de la campaña. Ante este escenario, Macri (o Durán Barba) se apropió del referendum latente en esta elección y lo explicitó sin medias tintas: peronismo o antiperonismo (“cambio”). En este sentido, podemos decir que la polarización fue exitosa y que la candidatura de Massa (el kirchnerismo sin Kirchner) la acentuó, dado que le sacó a Scioli los votos “por adentro”, que el PRO no podía sacar. En este escenario, se puso un velo sobre la economía, es decir, se la convirtió exitosamente en un “ceteris paribus” que no define la elección. Lo que “cambia”, si “cambiamos”, es el estilo, una mayor sensación de bienestar –sin explicitar la fuente del mismo pero señalando sistemáticamente la otra fuente, la del del displacer: el kirchnerismo, Cristina, la soberbia, la crispación, el patrioterismo, el conflicto, Venezuela, etcétera.

Nuestra hipótesis de coyuntura (qué hacer, nena, las papas queman): afilar al máximo el discurso, ofreciendo consignas claras, positivas y atractivas con las que el votante se identifique y apropie, sobre todo apostar fuerte a las afirmaciones relativas a la economía.

Con respecto a la batalla en las Redes Sociales, es necesario:

  1. Tener una estrategia. Implementarla sin errores.
  2. Reinventar un nuevo lenguaje político desde donde planificar mensajes unificados y coherentes.
  3. Territorializar la discusión: en cada región, provincia, municipio, hacer las propuestas concretas que son relevantes para ese distrito. En los “bastiones perdidos”, hacer hincapié en el balance o contrapeso de fuerzas ( aka democracia).
  4. SEGMENTAR los mensajes.
  5. Mostrar unidad, y serlo.

Una última nota: si los dirigentes no toman la batuta, los conducidos lo harán, con la consabida crisis de legitimidad de los primeros y la derrota digna como horizonte electoral.

4 thoughts on “Campaña BU! – El ballotage en las Redes Sociales

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