Pocas veces escribo en el blog de la agencia. La mayoría de mis textos tienen que ver con la actividad política actual, y el enfoque de BASAT es en la comunicación. Pero… la vida te da sorpresas. Aunque esta es una nota publicada en las páginas políticas de Clarín, y tiene que ver con proyectos del gobierno actual, creo que indica una tendencia -esta sí irreversible- que va a estar muy presente en la comunicación política.
 
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Las redes sociales se afianzan como eje del mensaje oficial”
El plan de celulares 4G en cuotas.
Para saber qué tan compenetrado está Mauricio Macri con la estrategia comunicacional que dirige el jefe de Gabinete Marcos Peña, basta ver la imagen a la que se prestó el Presidente ayer, cuando saludó youtubers en Tecnópolis y se sacó una foto sacando la lengua y con el filtro más famoso de snapchat, la  red social que más crece entre los jóvenes. Durante la campaña, en el equipo de comunicación de Macri confirmaron que ningún posteo “político” en las redes sociales funcionaba tan bien como aquellos más triviales, que lo mostraban como una persona “común”, la obsesión de sus asesores. Las fotos del candidato con dirigentes políticos interesaban al “círculo rojo”, pero generaban muchísimas menos interacciones. Luego del 10 de diciembre se hizo más difícil: en su tarea protocolar Macri suele aparecer en las fotos rodeado de funcionarios o detrás de un atril.  Por eso, el perro del Pro “Balcarce” se sentó en el sillón presidencial meses atrás. 
 
“Vamos a probar todo lo nuevo que podamos probar”, afirma uno de los integrantes del equipo de redes que dirige el subsecretario de Vínculo Ciudadano, Guillermo Riera, el responsable de las cuentas oficiales, a excepción de la de Macri, que coordina Julián Gallo.
 
Snapchat es el último juguete, pero no es el más importante. Facebook sigue siendo la plataforma preferida de los argentinos, y por ende, del macrismo. Las cuenta del Presidente ya tiene más de 4 millones de seguidores y el flamante perfil de la Casa Rosada supera los 770 mil. Gracias a los algoritmos de la red social, su radio de acción es mucho mayor. La cuenta de Macri puede llegar a 10 millones de usuarios. En la Casa de Gobierno aseguran que el líder de Cambiemos es el presidente que genera mayor cantidad de interacciones, aunque Barack Obama sigue siendo el que más seguidores posee. La cuenta de la Casa Rosada -a la que se pueden destinar fondos de pauta publicitaria, puesto que difunde campañas institucionales- hoy puede llegar a un tope de 14 millones de usuarios.
 
Entre las dos suman un número parecido al que había alcanzado Macri en campaña pagando- 25 millones de usuarios, un número muy parecido a los 27 millones de argentinos que usan Facebook, y cercano a los 32 millones de empadronados a nivel nacional. Eso explica, en parte, el interés del Gobierno para acelerar el plan de celulares 4G en 12 cuotas: más público. Los mensajes oficiales del Gobierno se verán cada vez más en Internet que en la televisión.
 
Una audiencia nueva los espera; con una ventaja: ningún referente de la oposición tiene un desarrollo digital parecido. “Martín Lousteau era el único que estaba trabajando”, cuentan. Hoy es embajador en los Estados Unidos. La experiencia cuenta: en el PRO trabajan con la misma metodología desde 2011. Los viejos operadores están resignados a la apuesta de Peña y Macri.
 
“Es más difícil ablandar una Casa que una persona, pero lo intentamos”, cuentan sobre el nuevo perfil de la Rosada. En el macrismo piensan el trabajo de las redes como una acción territorial, además de comunicacional. A través de los comentarios y mensajes de Facebook toman nota de los reclamos reiterados y a partir de allí organizan el discurso. La idea es mejorar las respuestas y derivar pedidos a los ministerios. Macri todavía no se animó a responder mensajes en vivo, algo que ya probó a nivel local Horacio Rodríguez Larreta. Juran que no necesitan trolls para librar las batallas en Twitter y en los portales. “Ahí no se produce la conversación”, afirman. La semana pasada, Peña llamó a un Marcelo Tinelli enojado porque había sido el objetivo de cuentas truchas. No se sabe si le creyó“.
 
Abel Fernandez. 

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